Las ventanas correderas son muy cómodas y prácticas, pero con el paso del tiempo pueden empezar a fallar. Los problemas más habituales son que la ventana no deslice bien, se quede atascada, haga ruido o cueste mucho moverla.
La buena noticia es que en muchos casos no es necesario cambiar la ventana completa. La causa suele estar en algún repuesto desgastado o incluso en la acumulación de suciedad en el carril.
A continuación, te explicamos las causas más comunes y qué puedes hacer para solucionarlo.
- Rodamientos desgastados o rotos
Una de las causas más frecuentes por las que una ventana corredera no desliza bien es el desgaste de los rodamientos.
Los rodamientos son pequeñas ruedas que permiten que la hoja de la ventana se desplace por el carril. Con el uso diario, estas ruedas pueden desgastarse, romperse, deformarse o dejar de girar correctamente.
Algunas señales de que los rodamientos pueden estar dañados son:
- La ventana no corre de forma suave.
- Hace ruido al abrir o cerrar.
- Se queda frenada en algunos puntos.
- La hoja parece descolgada.
- Hay que hacer mucha fuerza para moverla.
Cuando esto ocurre, lo más recomendable es revisar el estado de los rodamientos y sustituirlos por unos compatibles.
- Carril sucio con restos acumulados
Otra causa muy habitual es la suciedad acumulada en el carril inferior.
Con el tiempo, en los carriles pueden acumularse polvo, arena, restos de obra, grasa, pelusas o pequeños residuos. Todo esto dificulta el movimiento de la rueda y hace que la ventana se desplace con dificultad.
Para solucionarlo, puedes limpiar bien el carril con un cepillo pequeño, aspirador o paño húmedo. Es importante retirar todos los restos que puedan impedir el movimiento de la hoja.
Después de limpiar, mueve la ventana varias veces para comprobar si el deslizamiento mejora.
- Hoja de la ventana descolgada o mal nivelada
Si la hoja no está bien colocada o está ligeramente descolgada, puede rozar con el carril y moverse con dificultad.
Esto puede ocurrir por desgaste de los rodamientos, por una mala regulación o por el uso continuado de la ventana.
Algunas señales son:
- La ventana roza por abajo.
- La hoja queda inclinada.
- Un lado de la ventana está más bajo que el otro.
- La ventana no encaja bien al cerrar.
En algunos modelos, los rodamientos permiten regular la altura de la hoja. Si el sistema lo permite, puedes ajustarlo para que la ventana quede nivelada y vuelva a deslizar correctamente.
Si los rodamientos están muy deteriorados, será necesario sustituirlos.
- Rodamiento incorrecto o mal instalado
A veces la ventana sigue sin correr bien después de cambiar el rodamiento. En esos casos, puede que el repuesto no sea el adecuado o que no esté colocado correctamente.
Aunque dos rodamientos parezcan similares, pueden tener pequeñas diferencias en la altura, la anchura, el diámetro de la rueda o el sistema de fijación.
Un rodamiento incorrecto puede provocar que la hoja quede demasiado alta, demasiado baja o que no apoye bien sobre el carril. Por eso, antes de comprar el repuesto, conviene comparar la pieza antigua con la nueva y revisar todas las medidas.
- Carril deformado o dañado
Si el carril por donde se mueve la ventana está deformado o deteriorado, la hoja puede atascarse aunque los rodamientos estén bien.
Esto puede ocurrir debido a algún golpe, al desgaste, la humedad o la acumulación de suciedad durante mucho tiempo.
En este caso, conviene revisar visualmente el carril y comprobar si hay zonas hundidas o dobladas. Si el daño es pequeño, puede limpiarse o corregirse ligeramente. Si está muy deteriorado, puede ser necesario revisar la instalación completa.
- Falta de mantenimiento
Las ventanas correderas necesitan un mantenimiento básico para funcionar correctamente durante más tiempo. No hay que hacer nada complicado, basta con limpiar los carriles de vez en cuando, revisar que los rodamientos giren bien y que la hoja cierre correctamente. Un mantenimiento sencillo puede evitar que la ventana se bloquee, que los rodamientos se desgasten antes de tiempo o que el cierre deje de funcionar bien.
Conclusión:
Como puedes ver, antes de pensar en cambiar la ventana completa, es importante revisar todas las piezas. En muchos casos, sustituir un rodamiento desgastado o limpiar bien el carril puede hacer que la ventana vuelva a moverse con suavidad.
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Si no sabes qué rodamiento lleva tu ventana, envíanos una foto de la pieza y sus medidas, y te ayudaremos a encontrar la opción más adecuada.